jueves, 5 de julio de 2012

QUIERO DECIRTE MADRE





Quiero decirte, madre, el más hermoso

poema de mi vida.

Un poema que tenga el misterioso

lenguaje de las almas.

Quiero decirte mi poema santo,

rimado en suavidades de tus besos

y ungido en humedades de tu llanto.



Quiero hacer mi poema

de tal modo

que sea

lo mismo que tú eres,

que te contenga en todo,

que encierre tus benditas plenitudes:

Plenitud de cariño, plenitud de blancura;

que tenga la ternura

que tuvieron tus brazos al mecerme,

que tenga la pureza de tus ojos

y el milagro plateado de tus sienes.



Quiero decirte, madre, mi poema,

aquél que tú adivinas sin que yo lo pronuncie,

porque es como una parte de mi vida,

de mi vida tan simple y tan pequeña;

y bien puede decirse sin decirse;

y bien puede escucharse sin oírse;

Tú que sabes de todos los dolores,

dame a beber el agua de tu vida serena,

y mientras digo quedo... muy quedo, mi poema,

aquél que tiene incienso de tus rezos,

tómame entre tus brazos nuevamente

y cubre la ignorancia de mi frente

con la ciencia sublime de tus besos.




Ma. Emilia Peña Castellanos

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