miércoles, 8 de enero de 2014

EL LENGUAJE DE LAS FLORES: ¿ME QUIERE? ¿NO ME QUIERE?


El acto de regalar o recibir flores en ocasiones especiales, es muy común. Las flores nos ayudan a revelar nuestros sentimientos más íntimos. ¿Cuántas veces habéis querido decir algo pero no encontrabais las palabras adecuadas? Ya sean sentimientos de amistad, amor o dolor. Hay emociones, sentimientos tan difíciles de expresar, para esos momentos en los que nos faltan las palabras, podemos recurrir al lenguaje de las flores.



En el pasado, las flores servían para que los hombres expresaran a sus amadas sus más profundos sentimientos, sin ser descubiertos. Pero fue en Oriente, donde poco a poco se fueron descubriendo los entresijos de éste lenguaje. A través de los siglos, llegó el momento de su época más pura y romántica, es ahí donde surgió el antiguo recurso de hacer hablar a las flores, recurso que pasaba de madres a hijas como un delicioso secreto familiar.

Todas y cada una de las flores cuentan con su propio lenguaje. Con cada una de ellas se puede llegar a transmitir un mensaje distinto: amor, amistad, respeto, admiración, etc. Cada flor tiene un significado, este significado está relacionado con la forma, el color y el nombre.
Las margaritas de la inocencia


Estas simbolizan la unidad: un perfecto equilibrio entre sencillez y la belleza. Cuando son blancas, son un símbolo de amistad y sentimientos inocentes; si son amarillas en cambio están preguntándote “¿me amas?”.
Rosas para los más enamorados


Para los enamorados la rosa sigue siendo su flor favorita. Rosas amarillas para los comienzos, blancas para los que están apunto de casarse, rojas para los amores más intensos y rosadas para los amores más dulces.
Crisantemos para los más sinceros

Los amarillos para los amores más desdeñados, los blancos para los más sinceros y los rojos para decir te quiero.

Regala flores cuando quieras y cada vez que puedas. A nadie le amarga una sorpresa de este tipo ¿verdad? Pero lo primero que tienes que hacer es pensar en que es lo que quieres decir con ellas y cuál es el gusto del que las recibe. ¿Entonces a qué estás esperando?

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