sábado, 21 de diciembre de 2013

LA HISTORIA DE CHUPA-CHUPS



He leído algunos posts sobre la historia de la fundación de Chupa Chups, pero la que les ofrezco es procedente de una fuente primaria, el propio Bernal al que tuve la oportunidad de conocer gracias a mi antigua actividad sindical.

En una reunión con Bernal y con el que fue durante algunos años presidente del Comité de Empresa (José Espigares), Bernal me explicaba que en sus inicios, el iba con un carrito vendiendo caramelos por Barcelona. Se daba cuenta que muchos padres rehusaban satisfacer la golosa necesidad de sus hijos, porque el caramelo dejaba las manos pegajosas, y de unas manos pegajosas a una camiseta manchada y pegajosa sólo hay un segundo de diferencia.

Así Bernal, en sus propias palabras, tenía que hacer algo para vender más caramelos, y así se le ocurrió pincharlos en un palo. No es el único caso en que pinchando algo en un palo se obtiene un nuevo producto (la fregona o palo que pincha una mopa también es un buen ejemplo que han agradecido las rodillas y espaldas de millones de personas). Sin embargo, la innovación hallada por Bernal no radicaba en pinchar el caramelo en el palo, sino en tener conciencia que ese hallazgo constituía un nuevo producto que posteriormente patentaría y sobre el que construiría un dulce imperio que tras su fallecimiento en 2003 fue dividido por sus herederos, y del que no me atrevería a definir su destino.

Tal y como Bernal me dijo, la “innovación consiste en relacionarte con el mundo, observar con ojos científicos el comportamiento de los otros, hacerte consciente de sus necesidades, pensar en cómo satisfacerlas, y tener la valentía de apostar por tu remedio”.

Hoy tenemos herramientas ampliadas para seguir los pasos de Bernal. Podemos pasear por la calle con ojos de científico, o podemos pasear por las redes sociales y foros para descubrir esas necesidades y satisfacerlas apostando valientemente por aquello que seamos capaces de crear.

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