domingo, 11 de diciembre de 2011

ES MEJOR PENSAR QUE SOMOS DIFERENTES





Lo que produce la envidia


Para que se genere el sentimiento de envidia son necesarias dos condiciones: la comparación desfavorable en relación con las ventajas personales y las de otro u otros y el sentimiento de impotencia para obtener lo que otros tienen.
Envidiamos lo que no poseemos sólo si nos sentimos incapaces de obtenerlo




Se pueden envidiar cosas concretas como objetos materiales o personas, o abstractas como la felicidad, el éxito, el reconocimiento, características de personalidad, bienestar, espiritualidad, etc. Sin embargo, la envidia no nos ayuda a obtener eso que deseamos, todo lo contrario, genera resentimiento hacia los otros, sensación de incapacidad personal que va creciendo cada vez más en la medida en que no renunciamos a la envidia, tendencia a racionalizar y ver los beneficios o privilegios de los otros como una consecuencia de la injusticia social, amargura crónica y una tendencia obsesiva a poner el foco en los privilegios de los demás sobre las injusticias personales lo que va generando cada vez una mayor sensación de inseguridad y debilidad personal.





reconocer la envidia
Liberarse de la envidia



Cuando el problema que genera el malestar de la persona que busca apoyo terapéutico es la envidia, lo primero que se debe recomendar es no reprimir su sentimiento, sino reconocerlo para poder transformarlo. Otro elemento que habrá que vigilar y trabajar intensamente es el de la autoestima. Hacer ver a la persona que no sirve de nada compararse con otros ni medirse en relación con las cualidades o privilegios de los demás. Tal ves resulta más útil decir“somos diferentes, ambos tenemos fortalezas distintas y límites distintos, pero somos igualmente valiosos y dignos de respeto” que expresar “Es mejor que yo y por lo tanto yo valgo menos por no ser como él o no tener lo que él tiene”.




Para superar la envidia es muy importante insistir en el punto de que ser diferentes no significa que alguien sea mejor que otro. También es necesario apoyar a la persona a trascender la envidia agresiva “Es injusto que él tenga eso y yo no” o de la envidia depresiva “soy un fracaso, yo no puedo tener lo que ella tiene” para recuperar las funciones naturales de dicho sentimiento, considerando las fortalezas del otro no como una causa para el resentimiento, la descalificación personal o la impotencia, sinocomo un estímulo o una motivación para la acción que le lleve a conseguir aquello que anhela superando la sensación de sentirse incapaz y la envida hacia otros.


En conclusión
La envidia, al igual que los celos, lastima la autoestima y genera inseguridad personal.
La envidia se genera por sentirnos incapaces de ser como otros o tener lo que otros tienen.
Se envidia más a las personas cercanas como familiares o amigos que a gente del medio como artistas o políticos.
La comparación con los otros no ayuda a sentirnos mejor, es más útil reconocer que somos diferentes y que nos podemos enriquecer unos a otros.
Es más inteligente que, lo que admiramos en otros, sea una fuente de motivación y para la acción, que un motivo de envidia, un sentimiento de ineficiencia o un pretexto para el estancamiento.

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