miércoles, 26 de marzo de 2014

LA EMPATÍA


 ¿Qué es la empatía?


La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de entenderle y llegar a saber cómo se siente e incluso saber lo que puede estar pensando. Es una capacidad por lo tanto fundamental para relacionarnos con los demás.


¿Por qué es importante la empatía?


La capacidad de poder comprender a los demás y ponerse en el lugar de otros es algo fundamental para el desarrollo de la persona.
Nos ayuda a comprendernos mejor a nosotros mismos.
Favorece el desarrollo y la adaptación emocional, ya que aprendemos a no centrar en nosotros mismos aquello que ocurre a nuestro alrededor. Por ejemplo ante un enfado de una persona con nosotros, podemos salir de nosotros mismos e ir más allá comprendiendo al otro.
Las personas empáticas, por lo tanto se relacionan mejor con los demás. Estas relaciones son más ricas, los vínculos más estrechos, la comunicación más efectiva.
Contribuye a desarrollar la sociabilidad, y por lo tanto es un elemento fundamental de las habilidades sociales.
Es un componente fundamental de la Inteligencia Emocional.
Nos permite actuar considerando a los demás.
La empatía es esencial para ser personas populares y queridas. Si el otro siente que es comprendido y que no es juzgado, confiará en esa persona y se sentirá seguro en su compañía.
Al contribuir a todo esto, la empatía por lo tanto va a fortalecer la autoestima de la persona, su seguridad y equilibrio.
Es fundamental desarrollar la empatía en los niños y niñas, ya que si son empáticos, son menos agresivos, mas comunicativos, son capaces de expresar mejor sus sentimientos y crecen seguros y fortaleciendo su autoestima.



¿Cómo se desarrolla?


Como seres humanos, nacemos con la capacidad de ser empáticos, pero esta capacidad se va desarrollando a lo largo de la vida a medida que adquirimos determinadas habilidades. Estas habilidades se aprenden en la relación con los demás. Es por ello que los adultos y personas cercanas a los niños y niñas son fundamentales para este desarrollo, ya que serán las primeras relaciones y vínculos que establezca el pequeño.
En el primer año de vida, los bebés se relacionan con los demás de forma sobre todo instintiva, por necesidad. Pero no son capaces de distinguir su propia identidad (no se reconocen como personas), ni tampoco la identidad de los demás (no los reconocen como personas diferentes)
En torno al año, van adquiriendo conciencia de su propia persona y empiezan a distinguir a los demás como realidades distintas de la suya.
Más o menos entre los dos y los tres años, tienen la capacidad de comprender que los demás tienen sus propios sentimientos, que son diferentes de los de uno mismo. Entran en un proceso en el que poco a poco van entendiendo como sienten y cómo actúan los demás.
Alrededor de los 6 años, dan un paso más y llegan a comprender que las demás personas tienen una historia propia. Esto es muy importante porque pueden entender que un enfado de un momento, puede venir por un mal día.
A partir de esta edad, poco a poco van comprendiendo como son los demás y como se sienten, en un proceso continuo de interacción, imitación y observación de los otros.
A los 10 años ya pueden entender perfectamente a los demás y ponerse en el lugar de los otros. Aunque aún así, seguirán dando más importancia a sus propios sentimientos y pensamientos. La comprensión del otro es sobre todo emocional, entienden como se sienten los demás, pero aún les costará comprender lo que puede estar pensando la otra persona, cual es su estado interno.
En los años próximos a la adolescencia en torno a los 14 años, serán capaces de ponerse en el lugar del otro y de comprender lo que siente la otra persona y lo que puede estar pensando. En estos momentos es importante prestar atención a la autoestima de los adolescentes, y fortalecerla. Es muy probable que si la autoestima no es adecuada al tratar de interpretar lo que piensan los demás, se interpreten pensamientos negativos contra la propia persona.


PAUTAS PARA DESARROLLAR LA EMPATIA
Desarrolla tu empatía y muéstrala a los pequeños, ya que aprenden por lo que ven. Los valores y la forma de actuar de los adultos más cercanos es transmitida a los niños y niñas sin que apenas nos demos cuenta de ello.
Desarrolla una autoestima sana y fuerte en los pequeños, esto les permitirá ponerse en el lugar de los otros sin sentirse vulnerables o verse dañados por interpretaciones erróneas.
Enséñales a escuchar a los demás, que sienten los otros, que piensan, que les alegra, que les entristece, que temen, etc.
Habla con ellos y explícales tus emociones y tus sentimientos. De esta forma irán entiendo que ante una misma situación los otros también tienen pensamientos y emociones ajenas a las de uno mismo.
Enséñales con a prestar atención a los demás. Cuando hable otra persona escúchala, ellos aprenderán que eso es lo que se debe hacer y animales a ellos a que escuchen y miren a la persona.

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