sábado, 28 de abril de 2012

DESNUDA





Amanecía. Una mujer muy santa se estaba dando un apacible baño totalmente desnuda.
De repente, un yogui vino a darle un recado y la sorprendió en su desnudez. Desconcertado y sorprendido, se dio rápidamente media vuelta y se dispuso a alejarse de la mujer, pero ella le reprendió en los siguientes términos:
- ¿Por qué te vuelves? Si me pudieras ver como a las vacas pastando en los campos, también desnuda, no tendrías necesidad de marcharte. Si no te comportas con naturalidad al verme desnuda, es que todavía haces diferencia entre tú y yo; todavía estás atrapado en la dualidad y el deseo.
El yogui comprendió en profundidad la verdad que brotaba de los sabios labios de la mujer, se puso ante ella de rodillas y comenzó a exclamar:
- ¡Madre, madre, madre!
Maestro: Tú y Yo se funden en la unidad del Ser como se funde la escarcha con los primeros rayos del sol al despuntar el día.

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