jueves, 15 de noviembre de 2012

EJERCICIOS PARA SER FELIZ





Como ya hemos dicho en alguna ocasión la Psicología Positiva nace siguiendo al modelo médico: al igual que antes se iba al médico cuando uno estaba enfermo, hoy en día se ha visto como pueden resultar muy provechosos los programas de prevención, es decir prevenir antes que curar como dice el refrán. Así antes iba al psicólogo aquella persona que tenía algún tipo de problema que representaba una desadaptación para el normal desarrollo de su vida diaria (más o menos grave), en cambio ahora, gracias a la Psicología Positiva podemos “utilizar” la psicología para llegar a nuestro desarrollo pleno, a alcanzar nuestro máximo potencial, para ser felices.
Anteriormente teníamos muchos libros de autoayuda, que mediante la enseñanza de la psicología más popular, de autores que nos contaban sus formas de haber solucionado sus crisis, de la aplicación de la psicología patológica, etc. Difundían formas de intentar alcanzar un mayor crecimiento como personas.
Ahora gracias al desarrollo de la Psicología Positiva tenemos programas, técnicas, especialistas formados específicamente en ello, manuales… que nos ayudan de manera más precisa, y no sólo cuando tenemos ya algún tipo de problema o crisis en nuestras vidas, sino para aprender una nueva forma de pensar y actuar que nos lleve a desempeñarnos de manera más funcional para poder alcanzar un mayor grado de felicidad. No sólo hay que tener un pensamiento positivo (pensar que todo va a ir bien), si concebimos esto de una forma ingenua, sino que poniendo en práctica estos métodos de actuar y pensar podemos aprender y tener como hábitos, formas de prevenir, de alguna manera, el que nos ocurran estas crisis, o saber salir de ellas de una manera más sencilla y efectiva, si es que no podemos evitarlas.
Sabemos que nuestro cerebro puede cambiar a lo largo del tiempo, que para llegar a la meta de ser más felices tenemos que comportarnos de la misma manera que si intentáramos perder peso o adquirir el hábito de hacer ejercicio.
Hoy os propongo un ejercicio:
Tomaros unos minutos para escribir algún suceso de vuestras vidas donde os pasara algo bueno, donde fuerais felices… Y escribirlo, no vale sólo con pensarlo. Y más aún, tomaros otros minutos para contárselo a alguien: Hoy me he estado acordando de aquella vez cuando…
Está comprobado que os hará sentiros mejor mientras lo escribís, que se os escapará alguna sonrisilla mientras lo hacéis, que ese estado momentáneo de bienestar influirá en que tengáis un mejor un mejor día, y que también haréis que estos efectos se contagien a alguien, si se lo contáis. Y más aún, si tomáis el hábito de hacerlo, por ejemplo una vez por semana, los beneficios se multiplicarán y serán más persistentes en el tiempo.

Probarlo y me contáis…

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