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lunes, 23 de junio de 2014

LA CIEGA




Había un ciega sentada en la calle, con una taza y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía: "Por favor, ayúdenme, soy ciega"

Un creativo de publicidad que pasaba frente a ella, se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza.

Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó un marcador negro que el llevaba y escribió otro anuncio.

Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente la ciega que pedía limosna; su taza estaba llena de billetes y monedas.

La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.

El publicista le contestó:

"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".

Sonrió y siguió su camino.

El nuevo mensaje decía :

"Hoy es primavera y no puedo verla"

Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera.

Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.

EL AMOR NACE CON UNA SONRISA





El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lágrima. Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero es más doloroso amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes, tal vez Dios quiere que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Una de las cosas mas tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo para darte cuenta que al final no era para ti y lo tienes que dejar ir. Cuando la puerta de la felicidad se cierra otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquélla que se cerró, que no vemos la que se ha abierto enfrente de nosotros. Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no se sabe lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Darle a alguien todo tu amor nunca es garantía de que te amará, pero no esperes que te ame; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, se feliz por que creció en el tuyo.

Hay cosas que te encantaría escuchar y que nunca escucharas de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas sordo para no escucharlas de aquélla que las dice de su corazón. Nunca digas adiós si todavía quieres tratar, nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando, nunca le digas a una persona que ya no la amas si no la quieres dejar ir.

El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que cree, aunque haya sido traicionado, a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado, y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.

El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos y no tratarlos de voltear a nuestra propia imagen, por que entonces solo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos. Ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan solo una sonrisa para que una noche oscura brille como la mas radiante estrella, espero que encuentres a aquélla persona que te haga sonreír.

La brillantez del futuro siempre esta basado en un pasado olvidado, no puedes ser feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos y los dolores de tu corazón y vayas de la mano de Dios.

Cuando tu naciste, tu llorabas y todos sonreían, vive tu vida de tal forma que cuando mueras, tu sonrías y todos a tu alrededor lloren.

viernes, 30 de mayo de 2014

SÉ FELIZ A TIEMPO



Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.
A partir de aquel instante comenzó a buscarla.
Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino leyó un letrero que decía:
"Le quedan dos meses de vida"
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:
"Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean"
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.
Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar.
Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión.
Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser él: amor, gozo, paz, bondad, reconciliación, perdón y entrega total.
Y en su mente recordó aquel proverbio que dice:
"Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos"
Sé feliz antes de que se te haga demasiado tarde!

miércoles, 16 de abril de 2014

FUERZA DEL HAMBRE



Esta historia transcurre en el Japón durante un período de hambre.
Un campesino que no tenía con qué alimentar a su familia se acuerda de la costumbre que promete una fuerte recompensa al que sea capaz de desafiar y vencer al maestro de una escuela de sable. Aunque no había tocado un arma en su vida, el campesino desafía al maestro más famoso de la región.
El día fijado, ante numeroso público, los dos hombres se enfrentan. El campesino, sin mostrarse nada impresionado por la reputación de su adversario, lo espera a pie firme, mientras que el maestro de sable, estaba un poco turbado por tal determinación.
— ¿Qué será este hombre?, piensa. Jamás ningún villano hubiera tenido el valor de desafiarme. ¿No será una trampa de mis enemigos?
El campesino, acuciado por el hambre, se adelanta resueltamente hacia su rival. El Maestro duda, desconcertado por la total ausencia de técnica de su adversario.
Finalmente, retrocede movido por el miedo. Antes incluso del primer asalto, el maestro siente que será vencido. Baja su sable y dice:
— Usted es el vencedor. Por primera vez en mi vida he sido abatido. Entre todas las escuelas de sable, la mía es la más renombrada. Es conocida con el nombre de “La que con un solo gesto da diez mil golpes”. ¿Puedo preguntarle, respetuosamente, el nombre de su escuela?
— La escuela del hambre –responde el campesino.

miércoles, 9 de abril de 2014

EL DESALIENTO Y EL DIABLO....SUPERACIÓN PERSONAL


  Cierta vez corrió la voz de que el diablo se retiraba de sus negocios y que vendía todas sus herramientas al mejor postor. La noche de la venta estaban todas las herramientas dispuestas de forma que llamaran la atención. Por cierto, era un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, traición, además de todos los otros elementos del mal.

Aparte del lote había un instrumento que parecía inofensivo en forma de cuña, muy gastado y cuyo precio era mucho más alto que todos los otros. Alguien preguntó al Diablo que como se llamaba ese instrumento.


- Desaliento —fue la respuesta.

- Y ¿Por qué su precio es tan alto? —le preguntaron.

- Porque ese instrumento me es más útil que cualquier otro, con él puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan y una vez dentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Está muy gastado porque lo uso con casi todo el mundo y como muy pocas personas saben que me pertenece lo puedo usar continuamente para lograr mis propósitos.

Y como el precio del desaliento es tan, pero tan alto, aun hoy sigue siendo propiedad del Diablo.

domingo, 22 de diciembre de 2013

LA MARIPOSITA



Un relato sobre la importancia del esfuerzo y el sacrificio en nuestra vida

Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo. Un hombre se sentó y observó a la mariposa por varias horas y como ella se esforzaba para que su cuerpo pasara a través de aquel pequeño espacio. Entonces parecía que se había dado por vencida pues no se veía ningún movimiento y no parecía hacer ningún progreso. Por el contrario, parecía que había hecho más de lo que podía y aun así no conseguía salir.

Entonces el hombre decidió ayudarla. Tomo una tijera y con ella cortó el capullo para que la mariposa pudiese salir. La mariposa salió con una gran facilidad. Pero su cuerpo estaba atrofiado, muy pequeño y con las alas maltratadas. El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento sus alas se fortalecieran, se abrieran con fuerza y fueran capaces de soportar su peso afirmándose con el tiempo.

Pero nada pasó. En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con el cuerpo atrofiado y con las alas maltratadas y encogidas. Nunca fue capaz de volar. Lo que el hombre en su gentileza y deseo de ayudar, no comprendía era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para salir por el pequeño agujero era el modo en que Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa fuese hacia sus alas de modo que estuviera lista para volar una vez que hubiese salido del capullo.

Así, algunas veces es el esfuerzo lo que justamente necesitamos en nuestras vidas. Si Dios nos dejase pasar por la vida sin ningún esfuerzo, sin ningún obstáculo, nos dejaría "incapacitados", "discapacitados", "inválidos".

No seríamos tan fuertes como podríamos haber sido. Y nunca podríamos volar.

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿QUÉ ES LA NAVIDAD?



Denis era un niño muy bueno, sus padres estaban orgullosos de el porque le iba muy bien en el cole, de hecho era el primero de la clase y por lo tanto sabia muchas cosas respecto al la biología, la naturaleza, ortografía e incluso matemáticas.

Sin embargo cada año, cuando Diciembre se acercaba, Denis se frustraba mucho, ya que todas las personas que conocía comenzaban a hablar de un tema desconocido para el: La Navidad.

Y no es que desconociera por completo el evento, porque cuando era “Navidad” en sus casa, había regalos, convivencia familiar y mucha comida en la mesa. Sin embargo, el quería saber más acerca de ello y su origen.

Todos sus compañero comenzaban a decir cosas sobre los regalos que querían, la comida que hacían en sus casas, e incluso de los fuegos artificiales.

¿Qué es la navidad? – Se preguntaba Dennis a diario. A si que decidió preguntarle a las personas que conocía:

- Es cuando alguien te da muchos regalos – Le dijo su amigo Tom

- Es cuando te quedas en la cocina todo el día a preparar la cena- dijo su madre.

- Es… una época… en la que… – Le dijo su abuela antes de quedarse dormida.

- Es una temporada en la que gastas mucho dinero – dijo su padre.

Al final Denis terminó más confundido de lo que ya estaba, así que decidió no seguir preguntando lo que era.

Un día antes de navidad, en nochebuena, mientras caminaba de vuelta a su casa, se encontró con un caminante quien, al parecer, no tenia hogar ni mucho menos un lugar para refugiarse de la fría temporada, como Denis era muy bueno y tenía un buen corazón se acercó a el le dio su paga de la semana y le dijo:

- Tome esto, comprese comida o algo lindo y disfrute la navidad.

- Oh pequeño niño, la navidad no se trata de cosas materiales o de comida. En la navidad festejamos el nacimiento de Jesucristo, quien como tú, era una persona muy buena y toda su vida hizo lo mismo que has hecho tú por mí hoy: compartir y pensar en la felicidad de los demás. Sacrificaste tu paga del mes sin importarte quien soy, eso es algo digno de festejo. Eso amigo mío es el verdadero significado de la Navidad.

A Denis le alegró mucho descubrir por fin el origen de la celebración navideña, y, como agradecimiento invitó al señor a su casa. Esa noche disfrutaron de la rica cena que su madre había preparado, se dieron obsequios y compartieron historias. Cuando llegó la hora de dormir, Denis le dijo al señor que se podía quedar en su cuarto, que estaría más cómodo ahí.

Cuando Denis despertó, espero un rato a que todos bajaran, pero seguramente estaban cansados por la noche anterior, así que decidió ducharse. Cuando entró a su cuarto, descubrió que el misterioso hombre ya no estaba dormido en su cama, en su lugar había dinero y una nota que decía:

Sé de tu buen corazón, y sé también que necesitabas saber acerca de la navidad.

Muchas gracias por invitarme a tu hogar, la cena estuvo deliciosa, pero te agradezco más que seas como eres, de buen corazón y que compartas lo que tienes.

Te devuelvo el dinero que me regalaste, estoy muy agradeció por ello, pero en el lugar en donde vivo no lo necesitamos.

-Jesús

viernes, 20 de diciembre de 2013

ALICIA




Después de su medio almuerzo, Alicia guardó el resto de pan en uno de sus bolsillos. Entonces, pensó en aquel cuento que su madre le contara cuando era una niña, el de una chiquilla que vendía cerillas en navidad.

La imagen de la pequeña con sus pies desnudos, el frío y la tristeza de esa noche navideña, la sobrecogió. Pero, con una inmensa sonrisa, se sobrepuso a ese sentimiento.

Habían pasado unos años de aquellas tardes de cuentos. Ahora tenía once y ya era grande para esas tonterías; tenía que ganarse la vida.

A lo lejos vio a un joven que vendía golosinas en un parque; ella no podía comerlas porque era demasiado grande y tampoco tenía dinero para comprarlas. Tocó su bolsillo, confirmando que el pan permanecía allí, y contuvo el impulso de devorarlo en un santiamén: no querría quedarse sin desayuno para el día siguiente.

A medida que pasaban las horas, más frío sentía y la soledad de las calles la estremecía con mayor agudeza.

Miró el cielo: unas terribles nubes anunciaban una noche de tormenta. En ese mismo instante cientos de personas alzaban su vista al firmamento, y anhelaban la llegada de la noche vieja: una noche de tormenta a resguardo del viento y el agua, compartiendo una agradable cena familiar y abriendo toneladas de regalos. Alicia lo miraba con aflicción.

Por mucho que pisoteó durante horas las calles de esa ciudad, de la que ni siquiera sabía el nombre, no vendió nada. Tampoco comió, aunque sí se enfrió: sus huesos se helaron hasta el núcleo y comenzaron a dolerle.

A las diez de la noche, las calles estaban absolutamente oscuras y desiertas y las primeras gotas empapaban el asfalto. Buscó con su infantil vista un sitio donde cobijarse y encontró un hueco en la punta de un edificio abandonado. Se arrebujó como pudo con sus débiles piernitas e intentó calentarse con las imágenes de la niña encendiendo las cerillas. ¡Lo consiguió! De pronto se sintió a gusto, cálida, incluso acompañada. Y se durmió con una enorme sonrisa en los labios.

Al despertar, el calor todavía entibiaba su cuerpito de pocas pulgadas; estiró las manos y se extrañó al chocar con otro cuerpo tan frágil y débil como el suyo, y unos enormes ojos pardos que la miraban con entusiasmo. La niña se prendió al cuello de ese perrito flacucho y quebradizo y se dispuso a compartir con él el medio pan que le quedaba, para sellar esa amistad que sobreviviría al frío, al hambre, a la desolación y a muchas futuras navidades.

SANTA SECRETO, CUENTO NAVIDEÑO



Luigi era un joven a quien le encantaba la época navideña, como a todos sus amigos, le gustaba la comida, las decoraciones, la nieve, pero por sobre todas las cosas, le encantaba recibir regalos.

Todos los años sus amigos y el organizaban el juego “Santa secreto” que consistía en, por 10 días, obsequiar pequeños regalos a quien te tocaba en el sorteo. El último día, todos se reunían, llevando consigo un regalo de mayor valor y trataban de adivinar quien era su Santa Secreto.

Este año, Luigi tenia planeado hacer lo que hacia todos los años: Dar 4 tarjetas navideñas compradas en el supermercado, 5 paletas de caramelo y un prenda de vestir como regalo final. Rápido y simple. Todo esto era básicamente porque no le gustaba romperse la cabeza pensando en regalos que le podrían gustar a la otra persona, lo único que le importaba era lo que el iba a recibir.

El día del sorteo, estaba emocionado, no tanto por saber a quien le daría los obsequios, eso no le importaba, su emoción era por saber que una de las personas que estaban ahí, le daría 10 regalos y se ilusionaba pensando en lo que podrían ser. Así es que, como todos los años, cuando metió la mano en la tómbola y descubrió que le tocaba ser el Santa Secreto de Jimmy, un compañero de su clase, no le dio mucha importancia.

Al día siguiente se despertó emocionado por lo que encontraría en su casillero. Su mente pensaba en mini bicicletas, una caja llena de dulces, dinero en efectivo, el juguete de moda… pero se desilusionó mucho cuando vio en su casillero una tarjeta que solo decía “Feliz Navidad”. Los días siguientes no fueron diferentes, se desilusionó porque de hecho todo lo que recibía era muy similar a lo que él ponía en el casillero de Jimmy.

Cuando llego el día del regalo final, todos estaban reunidos en el salón de clases, todos tenían cara de felicidad por los regalos anteriores, excepto dos personas: Luigi y Jimmy. El primero en adivinar fue Jimmy quien dijo:

- Mi Santa Secreto es Luigi – lo dijo desmotivado y triste, pues los regalos que había recibido eran muy superficiales y para nada pensados en el.

- Si soy yo, que bueno que adivinaste – dijo Luigi – Bueno, me toca adivinar a mí, y en verdad no tengo idea de quien sea mi Santa Secreto, ya que fue el peor de todos los años. Los regalos no me gustaron para nada, fueron simples y aburridos.

Lisa, quien era una chica lista, se levanto de su lugar y le dijo:

- Yo fui tu Santa Secreto de este año Luigi, y el motivo por el cual escogí esos regalos para ti es porque yo recibí lo mismo de ti el año pasado, y me puso muy triste y desilusionada- Lisa sacó un gran regalo de su mochila, y se lo dio – solo quería que aprendieras que tienes que pensar en los demás y no solo en lo que vas a recibir.

Luigi se emocionó mucho porque cuando abrió el regalo resulto que era el juguete que todos los de su clase quería, pero al ver la cara de desilusión de Jimmy, fue hasta el y le dijo:

- Creo que tu te mereces esto, ya que nunca me detuve a pensar en lo que te gustaría recibir

La cara de Jimmy se iluminó de inmediato, y Luigi tuvo una sensación de bienestar que lo puso muy feliz. Fue entonces que descubrió que te sientes mucho mejor cuando regalas algo en vez de recibirlo.

martes, 25 de diciembre de 2012

LA NIÑA DE LOS FOSFOROS....CUENTOS DE NAVIDAD


¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

LA VÍA DEL RETORNO A LA VERDAD







Si un hombre está completamente borracho y se cae de un coche, quizás quedará contusionado, pero no morirá .


¿Por qué?. ¿Sus huesos y articulaciones difieren de las de los otros hombres? – No, pero en el momento de la caída, el espíritu vital de este hombre, concentrado por la inconsciencia, estaba absolutamente intacto. En el momento de la caída, debido a su inconsciencia, la idea de vida y muerte, el miedo y la esperanza, no han conmovido el corazón de este hombre. Y no se ha puesto rígido, no ha notado la dureza del suelo, he aquí por qué no se ha roto ningún miembro. Este borracho debe la integridad de su cuerpo a su estado de embriaguez. Así el Sabio perfecto será conservado intacto por su estado de unión con la naturaleza. El Sabio está escondido en la naturaleza; de esto le viene el que nada pueda herirle. –Considerando esto, cuando alguien es herido, no debe culpar a lo que lo ha herido; debe culparse a sí mismo, su vulnerabilidad es prueba de imperfección. Un hombre razonable no culpa el sable que lo hiere, ni la teja que le cae encima. Si todos los hombres buscaran en su imperfección la causa de sus desgracias, tendría la paz perfecta, el fin de las guerras y suplicios. Sería el fin del reino de esta falsa naturaleza humana, que ha llenado el mundo de bandidos; sería el comienzo del reinado de la verdadera naturaleza celeste, fuente de toda buena acción. No ahogar a su naturaleza, no creer en los hombres, he aquí la vía del retorno a la verdad, a la integridad original.


( CHUANG TSE )

viernes, 19 de octubre de 2012

EN BUSCA DE LA SABIDURÍA




"Dejo su hogar para dar comienzo a un prolongado viaje en busca de la serenidad. Así recorrió pueblos y ciudades; atravesó bosques y desiertos; visitó comunidades espirituales y monasterios; caminó junto a peregrinos y 
permaneció junto a ascetas en sus ermitas. Buscaba sin tregua, dejando atrás la familia, el trabajo, los amigos rutina cotidiana. Buscaba un maestro que pudiera impartirle una enseñanza para hallar la tan ansiada paz interior. 
Por fin tuvo noticia de un sabio mentor espiritual y se dirigió hacia donde moraba. 
Cuando se presentó ante el maestro, le dijo: 
- Venerable mentor, he viajado incesantemente en busca de claves para hallar la serenidad interior. He dejado mi trabajo, mi familia, mis amigos… 
Llevo meses y meses viajando por muchos países. 
-¿Para qué tanto esfuerzo inútil? -le preguntó el maestro. ¡Qué gasto de tiempo y energía! 
El buscador se quedó perplejo y desencantado. 
- Pero, señor… -acertó a balbucear. 
El maestro declaró: 
-¿Tan ofuscada está tu mente que dejas un tesoro fabuloso y te vas a dar vueltas de aquí para allá? .Nada puedo entregarte ni enseñarte que no puedas obtener en tu vida cotidiana. No tienes que dejar tu hogar, ni tus amigos, ni tu trabajo, ni tu vida habitual. Lo que tienes que dejar, y de una vez, es tu sentido de posesión, tu apego, tu visión incorrecta y tus engaños mentales. 
Eso puedes hacerlo estando en tu casa, sin necesidad de abandonarlo todo, cuando lo que debes abandonar son los oscurecimientos de la mente. 
Deja de dar vueltas , regresa a tu casa y emprende allí el 
trabajo interior que te conducirá hacia la paz que anhelas. 


( Ramiro A. El libro de la serenidad )

sábado, 6 de octubre de 2012

LA ABEJA Y EL ELEFANTE



Había una vez una abeja joven y fuerte, estaba llena del ardor
de la juventud. Un día, mientras volaba muy feliz de flor en
flor, chupando néctar, se alejó cada vez más de su casa y
olvidó que pronto anochecería y sería hora de regresar.
Acababa de posarse en una flor de loto, cuando el sol se puso
y el loto se cerró. La abeja quedó atrapada. Tenía un aguijón
afilado y habría podido perforar fácilmente los pétalos y
escapar, pero estaba absorta en su embriaguez. Pensó: "Pasaré
aquí la noche bebiendo néctar y por la mañana, cuando se abra
el loto, volaré a casa. Reuniré a mi esposa, a mis vecinos y
amigos y los traeré aquí a beber néctar. ¡Estarán muy
contentos! ¡Estarán muy agradecidos!
Pronto llegó la medianoche. Un elefante joven, que también
se hallaba extasiado, vagaba por el bosque derribando
árboles; desgarraba plantas y se las metía en la boca. Cuando
llegó al loto donde la abeja se deleitaba, empezó a arrancar
lotos y a comérselos. La abeja seguía bebiendo néctar y
pensaba: "Traeré a mi esposa, traeré a mis vecinos, traeré a
todos mis amigos; tendré una gran fábrica de miel". 
De pronto, hubo un fuerte crujido. "¡Ay de mi!, gritó la abeja. Me
muero, me muero. Estoy muerta".
Todos los planes de la abeja quedaron en el lago. Todos sus
amigos quedaron en casa. La esposa de la abeja seguía en casa
y la abeja, en la boca del elefante.
Como esa abeja, cada vez llegamos más lejos en este mundo,
imaginando que hacemos grandes progresos, sin darnos cuenta
de que vamos dejando atrás nuestra esencia. Cada día se
acerca más el elefante de la muerte, pero nunca advertimos sus
pasos. En este mundo transitorio. Aunque parece fascinante, todo lo
que vemos aquí es perecedero. 
El gran santo Kabir, cantó:
"Eres como un viajero que va y viene. Acumulas riquezas y te
enorgulleces de ellas. Pero cuando te marches no te llevarás
nada contigo. Viniste a este mundo con los puños cerrados,
pero cuando te vayas, tus manos estarán abiertas".


Swami Muktananda

viernes, 17 de agosto de 2012

EL EGOISMO Y EL MAL



Siempre vemos triunfar a la gente astuta y deshonesta, en tanto que la gente honrada y sincera es siempre la víctima, siempre son los derrotados.

Alguien preguntó a Buda: Tú dices: “La verdad gana, la verdad siempre resulta victoriosa”, pero siempre estamos viendo suceder lo contrario en el mundo, y Buda contestó: “Al final, en ultimo término, la Verdad se impone, mientras que la falsedad fracasa”

Al principio, todas las apariencias indican que la piedra ganará porque es una piedra de granito, y la pobre agua, sin fuerza, sin forma, incapaz de ofrecer resistencia, sin ego, muy humilde, tan humilde hasta el punto de estar buscando siempre un hueco donde esconderse, la pobre agua ¿Cómo va a ganar?

La Verdad parece ser como el agua, es como el agua; la falsedad es una piedra de granito. Si miras en la eternidad lo más blando es lo que gana y lo más duro es lo que pierde; pero si ves con una mente muy miope, lo más dura parecerá ganar.

¿Cuál es la sustancia más blanda del mundo? Hay dos: en el mundo externo la sustancia más blanda es el agua; en el mundo interior la sustancia más blanda es el amor, agua y amor son iguales en muchos sentidos y debes comprenderlo. El agua busca las oquedades y el amor también. Si eres egoísta, el amor no puede llegar a ti, porque eres un pináculo de ego, una cumbre. Estás tan lleno de ti mismo que el amor no puede alcanzarte. El amor necesita que seas un vacío, un espacio sin obstáculos, por eso los egoístas no pueden amar ni ser amados. Lo desean mucho, piden amor, hacen todo lo que pueden para lograr ser amados, pero fracasan siempre y por completo.

( Enseñanzas espirituales de osho )

miércoles, 15 de agosto de 2012

LIBÉRATE DE ATADURAS...SE TU MISMO



Había una vez un árabe que viajaba en la noche, y sus esclavos, a la hora del descanso, se encontraron que no tenían más que 19 estacas para atar a sus 20 camellos. Cuando lo consultaron al amo, éste les dijo:
-Simulad que claváis una estaca cuando lleguéis al camello número 20, pues como el camello es un animal tan estúpido, se creerá que está atado.
Efectivamente, así lo hicieron, y a la mañana siguiente todos los camellos estaban en su sitio, y el número 20 al lado de lo que se imaginaba una estaca, sin moverse de allí. Al desatarlos para marcharse, todos se pusieron
en movimiento menos el número 20 que seguía quieto, sin moverse. Entonces el amo dijo:
-Haced el gesto de desatar la estaca de la cuerda, pues el tonto aún se cree atado.
Así lo hicieron y el camello entonces se levantó y se puso a caminar con los demás.
Ésta es una buena imagen que puede ilustrar nuestra estupidez humana cuando estamos programados e incapaces de ver por nosotros mismos ni decidir por nosotros mismos, sino por hábitos, por unos gestos determinados, por la costumbre y por nuestra programación.


(Extraído del libro AUTOLIBERACIÓN
INTERIOR- ANTHONY DE MELLO )

lunes, 13 de agosto de 2012

LAS COSAS MÁS DULCES


Un maestro dijo a sus discípulos: "Quiero que cada uno de ustedes me traiga mañana la cosa más dulce del mundo". Al día siguiente algunos trajeron miel, otros flores aromáticas.
Uno de ellos, sostenía en las manos una caja.
"¿Qué llevas en esa caja?" -Preguntó el maestro-. El discípulo abrió la caja y mostró una lengua de buey.

"¿Es esto un chiste?" -Preguntó el maestro-. "Yo os he pedido la cosa mas dulce, ¿y tu me traes una lengua?"
El discípulo contestó: "Así es, ya que las palabras que salen de la lengua pueden hacer el bien a una persona enferma. Pueden hacer que alguien que está triste vuelva a llenarse de alegría. Ciertamente, la lengua es la mas dulce de todas las cosas".
El maestro quedó satisfecho con la respuesta. Al día siguiente les propuso otro reto: "Debéis traerme esta vez la cosa mas amarga del mundo".
Los discípulos volvieron con todo tipo de hierbas y comidas de sabor horrible. Pero de nuevo uno de ellos sostenía una caja.
"¿Que llevas hoy en la caja?". El maestro abrió la caja y encontró la misma lengua de buey.
"Esto sólo puede ser una broma" -Dijo el maestro-. "Ayer la lengua era la cosa más dulce. ¿Cómo puede ser hoy la más amarga?".
"También puede ser la más amarga" -Contestó el discípulo-. "Las palabras pueden sanar, pero también herir los corazones". Si la lengua dice palabras amargas a alguien, esta persona se entristecerá, y más tarde también lo hará la persona que dijo aquellas cosas horribles.
"Aprended esta lección" -Dijo el maestro-. "Procurad que de vuestra boca salgan siempre dulces palabras. Y en el caso de que no podáis hacerlo, permaneced callados".

viernes, 3 de agosto de 2012

EL SOL Y LA LUNA




Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez se enamoraron perdidamente y desde ahí comenzaron a vivir un gran amor.


El mundo aun no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio un toque final… ¡el brillo!


Dios decidió que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche y por ese motivo estarían obligados a vivir separados.


Ambos fueron invadidos por una gran tristeza y cuando se dieron cuenta que nunca más se encontrarían…


La LUNA fue quedándose cada vez más triste. A pesar del brillo dado por Dios, ella se sentía sola.


El SOL a su vez, había ganado un titulo de nobleza “ASTRO REY” pero eso tampoco le hizo feliz.


Dios viendo esto los llamó y les explicó:


Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías.


En cuanto a ti SOL, mantendrás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminar la Tierra durante el día, darás calor al ser humano y solo eso hará a las personas más felices.


La LUNA mas triste se puso con ese cruel destino y lloró amargamente y el SOL al verla tan triste, decidió que no podría ser débil, ya que debía darle fuerzas y ayudarla a aceptar lo que Dios había decidido.


Aun así, el estaba tan preocupado que decidió pedirle algo a Dios:


Señor, ayúdale a la LUNA por favor, es mas frágil que yo, no soportará la soledad…


Y Dios… en su gran compasión… creó las estrellas para hacerle compañía a la bella LUNA.


La LUNA siempre que esta muy triste recurre a las estrellas que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.


Hoy ambos viven así… separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA no puede disimular su tristeza.


El SOL arde de pasión por ella y ella vive en las tinieblas de su pena.


Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo logró… porque es mujer y una mujer tiene fases… Cuando es feliz, consigue ser llena, pero cuando es infeliz es menguante, ni siquiera es posible apreciar su brillo.


LUNA y SOL siguen su camino. El solitario pero fuerte y ella, acompañada de las estrellas, pero débil.


Los hombres intentan constantemente conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás ha conseguido traerla hasta la tierra, nadie realmente ha conseguido conquistarla por más que lo intentaron.


Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese realmente imposible, ni siquiera el de la LUNA y el SOL… fue en ese instante cuando El creo el Eclipse.


Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan.


Cuando mires al cielo, a partir de ahora y veas que el SOL cubre a la LUNA es porque el SOL se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de Eclipse.


Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.


Ahora ya sabes… esta es la bella historia del SOL y la hermosa LUNA, esa historia que fue capas de erizar tu cuerpo al pensar que puede ser tu historia de amor…


Bueno amiga LUNA… espero que te gustase esta historia, porque cuando la leí me acordé de ti… muchos besos amiga…

martes, 31 de julio de 2012

UN HOMBRE, SU CABALLO Y SU PERRO


Un hombre, su caballo y su perro andaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto en un accidente.

Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición. La caminata era muy larga, cuesta arriba, el sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. En una curva del camino, avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.

-Buen día -dijo el caminante-.

-Buen día -respondió el hombre-.

-¿Qué lugar es este, tan lindo? -preguntó el caminante-.

-Esto es el cielo -fue la respuesta-.

-¡Qué bien que hemos llegado al cielo!, tenemos con mucha sed –dijo el caminante-.

-Usted puede entrar a beber agua a voluntad -dijo el guardián, indicándole la fuente-.

-Mi caballo y mi perro también tienen sed.

-Lo lamento mucho -le dijo el guarda-. Aquí no se permite la entrada de animales.

El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos con sed. De esta manera, prosiguió su camino. Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un portón viejo semiabierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles de ambos lados que le hacían sombra. A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero, parecía que dormía.

-Buen día -dijo el caminante-.

-Buen día -respondió el hombre-.

-Estamos con mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.

- Hay una fuente en aquellas piedras -dijo el hombre indicando el lugar-. Pueden beber a voluntad.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

-Muchas gracias -dijo el caminante al salir-.

-Vuelvan cuando quieran -respondió el hombre-.

-A propósito -dijo el caminante-, ¿cuál es el nombre de este lugar?

-Cielo -respondió el hombre-.

-¿Cielo? ¡Pero si el guardián del portón de mármol me dijo que allí era el cielo!

-Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.

-Entonces -dijo el caminante-, esa información falsa debe causar grandes confusiones.

-De ninguna manera -respondió el hombre-. En verdad ellos nos hacen un gran favor, porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

lunes, 30 de julio de 2012

EL AMOR NO ESPERA


El viejo estaba enfermo y cansado. De sus cuatro hijos, no recibía ni la menor atención y para completar finalmente su tragedia, la pobreza en que vivía era extrema. A duras penas lograba sobrevivir; en su pequeñísima granja deambulaban unas cuantas gallinas que existían casi de milagro y no dejaban al menos de poner un par de huevos diariamente. El resto de la dieta eran unas cuantas frutas silvestres que cada día le costaba un penoso esfuerzo más al pobre hombre recolectar y para refrescar su seca garganta, al menos el riachuelo le entregaba su cristalina agua.

Buscando entre sus escasas posesiones encontró dos monedas y se le ocurrió una genial idea. En el pueblo, las intercambió con un mercader de artículos antiguos quien le dio un viejo baúl. Como pudo, lo trasladó a casa y lo dejó a la vista en el centro de su humilde choza.

Por casualidad uno de sus hijos lo visitó e intrigado le preguntó:

¿Qué guardas ahí?

Un secreto -le contestó- que solamente conocerán tú y tus hermanos el día que muera, pues ahí está toda mi herencia.

Al día siguiente lo enterró debajo de su lecho. Cuál fue su sorpresa que a partir de entonces, un hijo al menos lo visitaba durante el día.

Le llevaban leche y miel y entre los cuatro le mantenían su choza bastante limpia.

Un día de invierno el viejo amaneció muerto; de inmediato los hijos se dieron cita, no tanto para velarlo, por supuesto, sino para conocer a cuánto ascendía su herencia. y cuál fue su sorpresa que una vez desenterrado y abierto el cofre, lo único que encontraron fue un trozo de papel que decía de su puño y letra:

Hijos míos, el auténtico amor no espera, se entrega generosamente sin esperar recompensas.

Mi única herencia es que aprendan a amar; hubiera deseado dejarles más, pero mi único legado es darles las gracias por lo que me dieron en vida.

Los cuatro hermanos al fin comprendieron que un buen padre puede dar la vida por sus hijos pero algunos hijos no le pueden entregar nada en vida a sus padres.

En profunda reflexión y con lágrimas en los ojos, le dieron finalmente una digna sepultura y uno de ellos, cuando arrojó el último puñado de tierra, le despidió diciendo: «Te prometo amar sin esperar, Amén».

miércoles, 18 de julio de 2012

LA PEQUEÑA INTELIGENTE



Un día una niña de 6 años estaba en su salón de clases. La maestra iba a explicar la evolución a los niños.

Entonces le preguntó a un niño:

MAESTRA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?

TOMMY: Sí.

MAESTRA: Tommy, ¿ves la grama afuera?

TOMMY: Sí.

MAESTRA: Ve afuera, mira hacia arriba y dime si puedes ver el cielo.

TOMMY: Muy bien (Volvió al cabo de unos minutos). Sí, vi el cielo.

MAESTRA: ¿Viste a Dios?

TOMMY: No.

MAESTRA: Ése es mi punto. No podemos ver a Dios porque no está ahí. Él no existe.

Una pequeña niña pidió permiso para hacerle unas preguntas al niño. La maestra aceptó y la niñita preguntó:

NIÑITA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?

TOMMY: Sí.

NIÑITA: Tommy, ¿ves la grama afuera?

TOMMY: Síííííííííííí... (Cansado de todas esas preguntas.)

NIÑITA: ¿Ves el cielo?

TOMMY: Síííííííííííí..

NIÑITA: Tommy, ¿ves a la maestra?

TOMMY: Sí...

NIÑITA: ¿Ves su cerebro?

TOMMY: No.

NIÑITA: Entonces, según lo que hemos aprendido hoy con la maestra, ¡ella no tiene cerebro!