lunes, 30 de abril de 2012

ALMA MURCIANA





«¡Qué olor a almizcle y a membrillo!


¡qué olor a albahaca y jazmines!

¿Han removido sus cojines

al dulce son del caramillo

septembrales serafines ?

Es que las arcas se han abierto

llenas de efluvios y colores,

y han escapado sus olores

cual si se movieran en un huerto

los toronjinas y las flores.



Arca huertana, perfumado

rincón de hogar donde está toda

grata memoria del pasado;

desde el refajo rameado

a la basquiña de la boda.



Desde la armilla reluciente

de luminosas lentejuelas,

a las postizas y vihuelas

con que en sus quince y en sus veinte

parrandearon las abuelas».

PEDRO JARA CARRILLO 

HUERTANO DE BLUSA OSCURA




«Huertano de blusa oscura

y sombrero de ancha ala,

de calzón estrecho y corto,

y roja botina charra,

que sin tipo ni carácter

en el populacho encajas,

¿qué son ya si no recuerdos

de tu vieja indumentaria

los nevados zaragüelles

de morisca remembranza,

el jubón bordado en raso,

con broches de fina plata,

colgando como caireles

entre las fajas de grana

el blanco alpargate estrecho,

cuyas cintas se trenzaban,

subiendo graciosamente

por la calceta calada?

¿Qué fue de aquella montera

que airosamente campaba

sobre el pañuelo anudado

de pura seda murciana?

¿Qué de la manta de colores

con largo fleco bordada,

y la capa de alto cuello

patriarcal, solemne y amplia?

¡Ah, huertano legendario,

cual tu pasado profanas

cual tus añejas costumbres

por otras costumbres cambias!

Aquel pintoresco traje,

que hoy desprecias con jactancia,

¿ sabes tú, lo que recuerda

con honda y triste nostalgia...?»

José Frutos Baeza

EL ESPEJO

Renato casi no vio a la señora, que estaba en el coche parado, al costado de la carretera.

Llovía fuerte y era de noche. Pero se dió cuenta que ella necesitaba de ayuda...

Así, detuvo su coche y se acercó. El coche de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante. Él no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento...

...Renato percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo: “Estoy aqui para ayudarla señora, no se preocupe. ¿Por qué no espera en el coche que está más calentito? A propósito, mi nombre es Renato”...

...Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo. Renato se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el coche. Luego ya estaba cambiando la llanta. Pero quedó un poco sucio y con una herida en una de las manos...

...Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que sólo estaba de paso por alli y que no sabía cómo agradecer por la preciosa ayuda.

Renato apenas sonrió mientras se levantaba...

...Ella preguntó cuánto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terríbles que podrían haber pasado si Renato no hubiese parado para socorrerla. Renato no pensaba en dinero, le gustaba ayudar a las personas...

...Este era su modo de vivir. Y respondió: “Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encontrase a alguien que precise de ayuda, dele a esa persona la ayuda que ella necesite y acuérdese de mí”...

...Algunos kilómetros después, la señora se detuvo en un pequeño restaurant. La camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello y le dirigió una dulce sonrisa...

...La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero por ello no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud...

...La señora quedó curiosa en saber cómo alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Renato. Después que terminó su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró...

...Cuando la camarera volvió quiso saber a dónde la señora pudo haber ido, cuando notó algo escrito en la servilleta, sobre la cual tenía 4 billetes de 1000 euros...

...Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó lo que la señora escribió.

Decía:

- Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien...

...Aquella noche, cuando fue a casa, cansada, se acostó en la cama; su marido ya estaba durmiendo y ella quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito...

...¿Cómo pudo esa señora saber cuánto ella y el marido precisaban de aquel dinero?. Con el bebé que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil...

...Quedó pensando en la bendición que había recibido, y dibujó una gran sonrisa...

...Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dió un beso suave y susurró:

-Todo estará bien: ¡te amo...Renato!

No te contagies de la falta de amabilidad que nos rodea . No dejes de hacer el bien, ayuda a todo el que te necesite.

LA VIDA ES ASÍ... UN ESPEJO... TODO LO QUE TÚ DAS, ¡ VUELVE A TI ! SÉ TÚ TAMBIÉN UN ESPEJO DE AMOR PARA LOS DEMÁS...Y TENDRÁS UNA VIDA FELIZ.

APRENDÍ DE NOÉ



No dejes que te deje el bote.

No olvides que estamos en el mismo bote.

Planifica con tiempo. No estaba lloviendo cuando Noé construyó el arca.

Cuida tu salud física. No sea que cuando tengas 600 años alguien te pida hacer algo BIEN grande.

No escuches las críticas. Sólo sigue haciendo lo que se tiene que hacer.

Construye tu futuro en terreno alto.

Para ir seguro, viaje de dos en dos.

Dos cabezas son mejor que una.

La velocidad no siempre es la ventaja; los caracoles estaban a bordo con las águilas.

Cuando tengas estrés, flota por un rato.

Recuerda que el Arca fue construida aficionados, el Titanic por profesionales.

No importa cuál sea la tormenta, cuando estás con Dios hay un arco iris esperando.

La mayoría no siempre tiene la razón.

No basta con saber nadar

LOS NÍOS ( VICENTE MEDINA TOMÁS)




Los níos solos
De dolor píando,
que no hay quien los sienta,
están en el güerto los riseñorcicos ...
azoräos vuelan
alrëor de sus níos en onde
ni siquiá un pajarico les quëa...
¿Qué píar y píar más amargo!...
¡dan una tristeza!
............................
De las cosas que esjaran el pecho,
Te digo que es un pasar por la güerta:
¡ni siqiá un mocico!...
¡toícos pa la guerra!...
¡las casa solicas!...¡los padres llorando!....
¡se siente una pena!...

LOS RATONES COLORAOS (LEYENDA MURCIANA)


Hace tiempo, una campesina murciana quedó viuda con un hijo muy pequeño. Su única hacienda era una huerta que ella cultivaba con mucho esfuerzo para dar de comer a su hijo.

Todos los días, al amanecer , la joven salía de su casa con una cesta de frutas y verduras para venderlas en el mercado.

No tenía vecinos ni familiares que cuidaran de su hijico, y aunque se le rompía el corazón, no le quedaba más remedio que dejarlo solo en casa. Necesitaba el dinero para darle de comer.

-No te despiertes hasta que yo vuelva, ángel mío -murmuraba, y desde la puerta le lanzaba un beso con la mano. Procuraba regresar cuanto antes, pero siempre encontraba a su hijico llorando desconsolado en la cuna:

-¡Mamá!, ¿por qué te vas? ¡No te vayas más!

Pero un día, en que desesperada como siempre, corría de regreso a casa, al llegar, para su sorpresa, lo encontró riéndose a carcajadas.

-¿Hoy no has tenido miedo, Pencho? -le preguntó.

-Un ratoncico ha cantado una canción y hemos estado bailando.

La madre pensó que eran imaginaciones del niño y le siguió la corriente, pero, a los pocos días el pequeño comenzó a cantar una canción que ella desconocía.

-¿Quién te ha enseñado esa canción, Pencho?- le preguntó.

-El «ratón colorao» .

-¿Y quién es el «ratón colorao» ?

-Me ha dicho que es un duende –contestó Pencho .

-Un duende... ¡Ah! Muy bien...

-¿Qué es un duende, mamá?

La joven madre se lo explicó como pudo y pensó que su hijo Pencho había soñado lo del «ratón colorao».

Pero un día encontró al pequeño leyendo un trozo de papel que se había quedado pegado en el fondo de la cesta de las verduras.

-Pero, Pencho, ¿tú sabes leer? -preguntó la asombrada madre.

-Sí, mira: aquí dice za-pa-to.

La madre, asustada, fue corriendo hasta la escuela del pueblo con su hijo de una mano y el trozo de papel en la otra.

-Señora maestra, ¿podría decirme qué pone aquí?

-Zapato. Ahí pone zapato.

La campesina, sin entender nada, se tuvo que sentar.

-Mi hijo ha aprendido a leer él solito -murmuró.

La maestra, que no se lo podía creer, se dirigió a la pizarra, escribió «Matusalén» y le preguntó a Pencho:

-¿Qué pone aquí, pequeño?

-Matusalén -respondió el niño con una sonrisa angelical.

-¡Este niño es más listo que los «ratones coloraos»! -exclamó la maestra-. Desde mañana puede traerlo al colegio. Pencho, ¿cuántos años tienes? -le preguntó al niño.

-Tres.

-¿Quién te ha enseñado a leer?

-El «ratón colorao» -contestó el pequeño.

-No me engañes: habrá sido tu mamá.

-No, señorita. Yo no sé leer -dijo la madre.

-Pues dígale al niño que no se debe mentir.

La campesina volvió con su hijo a casa muy preocupada. Al día siguiente, salió de casa como si se dirigiera al mercado, pero se quedó fuera mirando por la ventana, dispuesta a averiguar quién visitaba a su hijo en secreto.

Poco después vio aparecer a un ratón vestido de rojo con una guitarra entre las manos.

El simpático animal comenzó a bailar alrededor de la cuna hasta que Pencho se despertó y se puso a bailar con él.

La madre abrió la puerta de pronto, pero, al instante, el ra­tón desapareció. Abrazó a Pencho con lágrimas en los ojos y pensó en agradecer de alguna forma al «ratón colorao» lo que hacía por su hijo.

Desde aquel día, dejaba una tostada con miel para su hijo y otra para el buen «ratón colorao».

Los mayores creemos que los «ratones coloraos» no existen pero, como de costumbre, estamos equivocados: lo que pasa es que no recordamos que nos visitaban en la cuna.

Aunque la madre de Pencho se lo recordó siempre a su hijo.

LA PRINCESA RUSA



Se cuenta que a la Isla del Barón, en el Mar Menor, fue a vivir una princesa rusa para casarse por compromisos familiares con el Barón de Benifaió. Pero el caballero nunca consiguió enamorar a la joven.

Al atardecer, era fácil ver a la princesa sola, sentada frente al mar, en la conocida como cala del contrabandista. Durante horas observaba en silencio el horizonte con la mirada perdida, sumida en una lacónica tristeza. El Barón, mientras tanto, iba llenándose de rabia e impotencia. Cuando llegó a la conclusión de que la princesa nunca sería suya, decidió matarla. Una noche, durante una de las habituales fiestas, la joven rusa abandonó el bullicio palaciego para perderse en sus pensamientos en la cala del contrabandista. El Barón vio que era su oportunidad y mandó a un criado a matarla.



Nadie volvió a ver a la bella princesa con vida. Desde entonces, cuentan algunos pescadores que en los atardeceres puede verse en la cala a una muchacha rubia que, como una sombra, se desvanece al contacto con el agua.

A MURCIA




A MURCIA
Que no me muera yo sin que lo cuente.
Que el cielo que en tu río se refleja
alumbre tu ciudad caduca y vieja
con nimbo de laurel sobre su frente.
La larva de tu espíritu durmiente
rompa la garra de tu costra aneja
y se haga mariposa o se haga abeja
dando vida y dulzores al ambiente.
Que en las urnas calientes de tus labios
guardes los corazones de tus sabios
más que por majestad, por sus ideas.
Y só lo el brillo de tu cielo borre
subiendo a las alturas de tu torre
el humo de infinitas chimeneas.
(El aroma del arca)
Pedro Jara Carrillo

EL PEINE Y LA PIPA





Era un matrimonio pobre.

Ella hilaba a la puerta de su choza pensando en su marido. Todo el que pasaba se quedaba prendado de la belleza de su cabello negro, largo, como hebras brillantes salidas de su rueca. 

El iba cada día al mercado a vender algunas frutas. A la sombra de un árbol se sentaba a esperar, sujetando entre los dientes una pipa vacía. No le llegaba el dinero para comprar ni un pellizco de tabaco,

Se acercaba el día del aniversario de la boda y ella no cesaba de preguntarse qué podría regalar a su marido. Y, además, ¿con qué dinero? Una idea cruzó su mente. 

Sintió el escalofrío al pensarlo, pero, al decidirse, todo su cuerpo se estremeció de gozo: vendería su pelo para comprarle tabaco para su pipa. Ya imaginaba a su hombre en la plaza, sentado ante sus frutas, dando largas bocanadas a su pipa: aromas de incienso y de jazmín darían al dueño del puestecillo la solemnidad y prestigio de un verdadero comerciante. 

Sólo obtuvo por su pelo unas cuantas monedas, pero eligió con cuidado el más fino estuche de tabaco. El perfume de las hojas arrugadas compensaba largamente el sacrificio de su pelo. 

Al llegar la tarde regresó el marido. Venía cantando por el camino. Traía en su mano un pequeño envoltorio: eran unos humildes peines para su mujer, que acababa de comprar, tras vender su pipa. 

Al final, por amor a ella, él se quedó con el tabaco, pero sin pipa y ella, por amor a él, se quedó sin pelo, pero con unos hermosos peines. 

Los dos lloraban de ternura y de inmenso cariño.

Maestro: La tarea de hacer feliz a los demás llenará de felicidad tu propio corazón y dará sentido a tu vida.

DOÑA TOMASA Y PEDRITO

El primer día de clase que Doña Tomasa se enfrento a sus alumnos de quinto grado, les dijo que ella trataba a todos los alumnos por igual y que ninguno era su favorito. En la primera fila sentado estaba Pedrito, un niño antisocial, con una actitud intolerable, que siempre andaba sucio y todo despeinado. El año anterior, Doña Tomasa había tenido a Pedrito en una de sus clases.

Doña Tomasa veía a Pedrito como un niño muy antipático. A ella siempre le daba mucho gusto poder marcar con lápiz rojo todo el trabajo que Pedrito entregaba, con una "F".

En la escuela donde Doña Tomasa enseñaba se requería revisar el archivo de historia de cada alumno y el de Pedrito fue el último que ella revisó.

Cuando ella empezó a leer el archivo de Pedrito, se encontró con varias sorpresas.

La maestra de Pedrito de primer grado había escrito: "Pedrito es un niño muy brillante y muy amigable, siempre tiene una sonrisa en sus labios".

Él hace su trabajo a tiempo y tiene muy buenos modales. “Es un placer tenerlo en mi clase".

La maestra de segundo grado: "Pedrito es un alumno ejemplar, muy popular con sus compañeros, pero últimamente muestra tristeza porque su mamá padece de una enfermedad incurable".

La maestra de tercer grado: "La muerte de su mamá ha sido muy difícil para él". Pedrito trata de hacer lo mejor que puede pero sin interés”. Tampoco el papá demuestra ningún interés en la educación de Pedrito. “Si no se toman pasos serios, esto va afectar la vida de Pedrito".

La maestra del cuarto grado: "Pedrito no demuestra interés en la clase”.

Cada día Pedrito se cohíbe más. “No tiene casi amistades y muchas veces duerme en clase".

Después de leer todo esto, Doña Tomasa sintió vergüenza por haber juzgado a Pedrito sin saber las razones de su actitud. Se sintió peor cuando todos sus alumnos le entregaron regalos de Navidad envueltos en fino papel, con excepción del regalo de Pedrito, que estaba envuelto con un cartón de la tienda.

Doña Tomasa abrió todos lo regalos y cuando abrió el de Pedrito, todos los alumnos se rieron al ver lo que se encontraba dentro. En el cartón había una botella con un cuarto de perfume y un brazalete al que le faltaban algunas de las piedras preciosas. Para suprimir las risas de sus alumnos, ella se puso inmediatamente aquel brazalete y se puso un poco del perfume en cada muñeca.

Ese día Pedrito se quedo después de clases y le dijo a la maestra: "Doña Tomasa, hoy usted huele como mi mamá”. Después que todos se marcharon, Doña Tomasa se quedo llorando por una hora.

Desde ese día ella cambió su método. En vez de enseñar solo lectura, escritura y aritmética, escogió enseñar a los niños. Doña Tomasa empezó a ponerle mas atención a Pedrito. Ella notaba que mientras más ánimos le daba a Pedrito, con más entusiasmo reaccionaba él. Al final del año, Pedrito se convirtió en él más aplicado de la clase, y a pesar de que Doña Tomasa había dicho el primer día de clase que todos los alumnos iban a ser tratados por igual, Pedrito era su preferido.

Pasaron seis años y Doña Tomasa recibió una nota de Pedrito, la cual decía que se había graduado de la secundaria y que había terminado en tercer lugar. También le decía que ella era la mejor maestra que él había tenido.

De ahí pasaron tres años cuando Doña Tomasa volvió a recibir noticias de Pedrito. Esta vez, él le escribió que se le había hecho muy difícil pero que muy pronto se graduaría de la universidad con honores, y le aseguro a Doña Tomasa que todavía ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron tres años más cuando Doña Tomasa vuelve a saber de Pedrito. En esta carta él le explicaba que había adquirido su título y que había decidido seguir su educación. En esta carta Pedrito también le recordaba que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Esta vez la carta estaba firmada con "Dr. Pedro Altamira".

Bueno, la historia no termina ahí. En la primavera, Doña Tomasa volvió a recibir una carta de Pedrito donde le explicaba que había conocido a una muchacha con la cual se iba a casar y quería saber si Doña Tomasa podría asistir a la boda y tomar el lugar reservado usualmente para los padres del novio. También le explicaba que su papá había fallecido varios años atrás.

Claro que Doña Tomasa acepto con mucha alegría, ¿y saben que hizo? El día de la boda, ella se puso aquel brazalete sin brillantes que Pedrito le había regalado y también el perfume que la mamá de Pedrito usaba. Cuando se encontraron, se abrazaron muy fuerte y el Dr. Altamira le dijo en el oído muy bajito: “Doña Tomasa, gracias por haber creído en mí”.

“Gracias por haberme hecho sentir que yo era importante y que podía salir adelante con éxito”.

Doña Tomasa, con lágrimas en los ojos, le respondió: "Pedro, estás equivocado. Tu fuiste el que me enseño que yo podía hacer algo especial, solo con interesarme genuinamente. “¡Yo no sabía enseñar hasta que te conocí a ti!".

domingo, 29 de abril de 2012

LA COSA MÁS DULCE

Un maestro dijo a sus discípulos: "Quiero que cada uno de ustedes me traiga mañana la cosa más dulce del mundo". Al día siguiente algunos trajeron miel, otros flores aromáticas.
Uno de ellos, sostenía en las manos una caja.
"¿Qué llevas en esa caja?" -Preguntó el maestro-. El discípulo abrió la caja y mostró una lengua de buey.
"¿Es esto un chiste?" -Preguntó el maestro-. "Yo os he pedido la cosa mas dulce, ¿y tu me traes una lengua?"
El discípulo contestó: "Así es, ya que las palabras que salen de la lengua pueden hacer el bien a una persona enferma. Pueden hacer que alguien que está triste vuelva a llenarse de alegría. Ciertamente, la lengua es la mas dulce de todas las cosas".
El maestro quedó satisfecho con la respuesta. Al día siguiente les propuso otro reto: "Debéis traerme esta vez la cosa mas amarga del mundo".
Los discípulos volvieron con todo tipo de hierbas y comidas de sabor horrible. Pero de nuevo uno de ellos sostenía una caja.
"¿Que llevas hoy en la caja?". El maestro abrió la caja y encontró la misma lengua de buey.
"Esto sólo puede ser una broma" -Dijo el maestro-. "Ayer la lengua era la cosa más dulce. ¿Cómo puede ser hoy la más amarga?".
"También puede ser la más amarga" -Contestó el discípulo-. "Las palabras pueden sanar, pero también herir los corazones". Si la lengua dice palabras amargas a alguien, esta persona se entristecerá, y más tarde también lo hará la persona que dijo aquellas cosas horribles.
"Aprended esta lección" -Dijo el maestro-. "Procurad que de vuestra boca salgan siempre dulces palabras. Y en el caso de que no podáis hacerlo, permaneced callados".

AGUANTA UN POCO MÁS

Se cuenta que una vez en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de esas tiendas era una en donde vendían vajillas antiguas.

En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. “¿Me permite ver esa taza?” Preguntó la señora, “¡nunca he visto nada tan fino como eso!” En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.

- Usted no entiende – Yo no siempre he sido esta taza que usted esta sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era solo un montón de barro. Mi creador me tomo entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente.

Luego llegó el momento en que me desesperé y le grité: “Por favor”... Ya déjame en paz...

Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo: ...”Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”

Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor... Me pregunté por que mi amo querría quemarme, así que toqué la puerta del horno.

A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi amo que me decían: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...”

Finalmente se abrió la puerta, mi amo me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara.


“Así está mucho mejor”.. me dije a mi misma, pero apenas me había refrescado, cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintando. El olor a la pintura era horrible...”Sentía que me ahogaría”.....”Por favor detente...” le gritaba yo a mi amo; pero él solo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo...”

Al fin mi amo dejó de pintarme; pero, esta vez me tomó y me metió nuevamente en otro horno... No era un horno como el primero; sino que era mucho más caliente...

Ahora sí estaba segura que me sofocaría... Le rogué, y le imploré a mi amo que me sacara...

Grité, lloré; pero mi creador sólo me miraba diciendo “Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”

En ese momento me di cuenta que no había esperanza... Nunca lograría sobrevivir a ese horno... Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi amo me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aun más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara.

Después de una hora de haber salido del segundo horno, mi amo me dio un espejo y me dijo: “Mírate” “¡Esta eres tú!”

¡Yo no podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso. Mi amo nuevamente me dijo: “Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos; pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado.

También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si no te hubiera puesto en el segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras. ¡”Ahora tú eres un producto terminado!” “¡Eres lo que imaginé cuando te comencé a formar!”.

¿SABES A DONDE VAS?




Albert Einstein iba en un tren a un compromiso fuera de la ciudad donde vivía. El conductor paró para ponchar su boleto. Einstein, el gran hombre de ciencia, estaba tan entretenido con su trabajo que no lograba encontrar su boleto en su abrigo o la cartera. El conductor le dijo, "Todos sabemos quién usted es, Dr. Einstein. Estoy seguro que usted compró su boleto. No se preocupe por lo. Todo está bien." y siguió a los demás pasajeros para ponchar los boletos.

Antes de ir al próximo vagón del tren, miró hacia atrás y vio al Dr. Einstein de rodillas mirando por debajo de su asiento tratando de encontrar su boleto. El conductor regresó y suavemente dijo, "Dr. Einstein, por favor no se preocupe por el boleto. Sé quién usted es." Levantando la vista miró al conductor y dijo, "Yo también sé quién yo soy. ¡Lo que no sé es a dónde voy!" Si todavía no sabes a dónde se dirige tu vida, dale una oportunidad a Jesús y Él le dará dirección y sentido a tu vida. Solo tienes que pedirlo

ABRÁZATE A UN ÁRBOL




Puede parecerte absurdo esto de abrazarte a un árbol, ilógico ¿cierto?, pero ¿ lo has probado?, ¡qué pierdes en hacerlo!.

Que no te importe que te digan, ¿qué haces?, ¿estás loc0…?

El abrazo a la madre naturaleza puede aportarte muchos beneficios como; estabilidad, armonía, reconexión con la tierra, estar más presente en el ahora y, por lo tanto te ayuda ver las cosas desde la perspectiva de la unidad. Sinceramente debiéramos abrazarnos a un árbol cuando estamos en plena naturaleza para volver a sentir el latido de la madre, Gaia, y hacernos más sensitivos a las señales que emite nuestro planeta, entonces es cuando percibiríamos que es un ser “Vivo”, que está “Vivo”
Hemos olvidado esto, ya no prestamos atención al latir de la Tierra y eso nos está “perdiendo” como seres humanos, y nos está confundiendo dentro de un vertiginoso mundo de caos, depresiones, enfermedades y sin sabores.
No obstante, compartiendo el abrazo con la naturaleza, no sólo compartimos el hecho de mismo, sino que nos cargamos de energía altamente beneficiosa. Si estamos un ratito centrados en nosotros, en nuestro corazón podremos sentir muchas sensaciones nuevas y todas ellas relacionadas con lo que somos.
Cuando te sientas cansado, con estrés, con angustias en el alma, cuando sientas que estás falto de vitalidad,¡ no lo dudes!, si puedes , abrázate a un árbol,recibe su poderosa enegía y dale mil gracias por ello, ten presente que en este mundo interactuamos con todo, con otras personas, con la naturaleza, con los minerales, con el agua, con la tierra, con el aire, con el éter, con el cosmos, todo lo que hay sobre y por debajo de nosotros. Formamos uno sólo, cuando se entienda esto, seguro que no será tan raro ver a una persona abrazada a un árbol, por ejemplo y podremos decir entonces , se esta abrazando con el “Todo” y lo celebraremos.

EL ASCETA Y LA PROSTITUTA




En un pueblo de la India vivía en una choza un riguroso asceta. Frente a él, una prostituta visitada constantemente por hombres. El asceta llamó a la prostituta y la reprendió severamente:

-¿Qué forma de vida llevas, perversa mujer? Estás corrompida y corrompes a los otros. Insultas al Divino con tu comportamiento.

La mujer se sintió muy triste. En verdad quería llevar otra forma de vida, pero dadas sus condiciones era difícil. Así no pudo rehusar a su modo de subsistencia, pero se lamentaba de tener que recurrir a la prostitución y dirigía su mente al Divino cada vez que era tomada por un hombre. El asceta comprobó que la mujer seguía siendo frecuentada por toda clase de individuos. Tomó la medida de coleccionar un guijarro por individuo que viera entrar en la choza de la prostituta. Al cabo de no mucho tiempo tenía un montón de guijarros. Llamó a la prostituta y la recriminó:

- Mujer terrible, ¿ves esos guijarros? Cada uno de ellos representa un pecado.

La mujer sintió un gran dolor. Deseó profundamente que el Divino la apartase de su forma de vida y unos días después la muerte se la llevaba. También murió el mismo día el asceta, y he aquí que a la mujer fue llevada a las regiones más elevadas y el asceta a las regiones más inferiores. Cuando vio esto, el asceta protestó por la injusticia del Divino. Un mensajero de Vishnú le explicó:

- Te quejas de ser llevado a las regiones inferiores a pesar de haber transcurrido tu vida en mortificación y ascesis, y de que la prostituta sea llevaba a las más altas, pero ¿es que no comprendes que somos lo que cosechamos? Mira a la tierra. Allí está tu cuerpo, rociado de perfumes y flores, honrado por todos, cortejado por músicos y plañideras para ser incinerado junto al río sagrado con todos los honores. En cambio, mira el cuerpo de la prostituta, abandonado a los buitres y chacales, ignorado y despreciado. Pero, en cambio, ella cultivó pureza y elevados ideales para su corazón, y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado lo teñiste de impureza. 

- ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una región tan diferente?


Maestro: Vigila tu actitud, ¿porqué juzgamos tanto?. Aprende a comprender y a tolerar. Discierne más allá de las apariencias.


CÓMO ES EL INFIERNO







La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad de Toronto. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan “profunda”, que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta:

- ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?.

La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime).

Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:

- En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.

- En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.

- Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.

- Hay dos posibilidades:

- 1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.

- 2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.

- ¿Qué posibilidad es la verdadera?:

- Si aceptamos lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera (“hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo”), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado.

- El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido, dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar: 

- ¡Oh, Dios mío, Dios mío!.

Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente.

EL NIÑO, EL HELADO Y LA PROPINA




En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de unos 10 años entró en un establecimiento y se sentó en una mesa. La camarera puso un vaso de agua en frente de él.

- ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuates? —preguntó el niño.

- Cincuenta céntimos —respondió la camarera.

El niño sacó la mano de su bolsillo y contó las monedas que llevaba.

- ¿Cuánto cuesta un helado solo? —volvió a preguntar.

Varias personas estaban esperando una mesa y la camarera ya estaba un poco impaciente.

- Treinta y cinco céntimos —contestó ella bruscamente.

El niño volvió a contar las monedas.

-Quiero el helado solo —dijo el niño.

Le trajo el helado, puso la cuenta en la mesa y se fue. El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue. Cuando la camarera volvió, empezó a limpiar la mesa y entonces le costó tragar saliva con lo que vió. Allí, puesto ordenadamente junto al plato vacío, habían quince céntimos... su propina.

Maestro: Jamás juzgues de antemano a alguien y recuerda siempre aquellos a quienes sirves.

sábado, 28 de abril de 2012

FLEXIBILIDAD



El discípulo fue a visitar al maestro en el lecho de muerte.
- Déjame en herencia un poco de tu sabiduría —le pidió.
El sabio abrió la boca y pidió al joven que se la mirara por dentro
- ¿Tengo lengua?
- Seguro —respondió el discípulo.
- ¿Y los dientes, tengo aún dientes?
- No —replicó el discípulo—. No veo los dientes.
- ¿Y sabes por qué la lengua dura más que los dientes? Porque es flexible. Los dientes, en cambio, se caen antes porque son duros e inflexibles. Así que acabas de aprender lo único que vale la pena aprender.
Maestro: Si eres flexible, te mantendrás recto. Lao Tse

DESNUDA





Amanecía. Una mujer muy santa se estaba dando un apacible baño totalmente desnuda.
De repente, un yogui vino a darle un recado y la sorprendió en su desnudez. Desconcertado y sorprendido, se dio rápidamente media vuelta y se dispuso a alejarse de la mujer, pero ella le reprendió en los siguientes términos:
- ¿Por qué te vuelves? Si me pudieras ver como a las vacas pastando en los campos, también desnuda, no tendrías necesidad de marcharte. Si no te comportas con naturalidad al verme desnuda, es que todavía haces diferencia entre tú y yo; todavía estás atrapado en la dualidad y el deseo.
El yogui comprendió en profundidad la verdad que brotaba de los sabios labios de la mujer, se puso ante ella de rodillas y comenzó a exclamar:
- ¡Madre, madre, madre!
Maestro: Tú y Yo se funden en la unidad del Ser como se funde la escarcha con los primeros rayos del sol al despuntar el día.

BUENO SIGNIFICA BUENO







La mayoría de las personas entienden lo que es sentirse bien o muy mal, pero no se dan cuenta de que la mayor parte del  tiempo viven con sentimientos negativos. La gente cree que sentirse mal es sentir una negatividad  extrema, como la tristeza, la pena, la ira o el miedo, y aunque sertirse mal incluya todos estos estados, los sentimientos negativos pueden ser de distintos grados.


Si te sientes bastante bien la mayoría de las veces, puede que creas que sentirte bastante bien es un sentimiento positivo porque no estás verdaderamente mal. Si te has sentido muy mal y ahora  te sientes bastante bien, no cabe duda de que sentirte bastante bien es mucho mejor que sentirte francamente mal. Pero sentirte bien la mayoría de las veces es un sentimiento negativo, porque sentirte bastante bien no es estar bien.¡Sentirse bien es estar bien! Los sentimientos positivos implican que sientes felicidad, alegría, excitación, entusiasmo o pasión.


Cuando te sientes bastante bien, normal, o no sientes nada en especial, ¡ tu vida estará bastante bien, será normal y corriente, o no será nada del otro mundo! Eso no es un buena vida.
Los buenos sentimientos significan que te sientes francamente bien, ¡ y sentirte francamente bien es lo que te aporta una vida buena!

LAS CUATRO VELAS




Cuatro Velas se estaban consumiendo lentamente

El ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el diálogo entre ellas.

La primera dijo:


-¡Yo Soy la Paz! A pesar de mi Luz, las personas no consiguen mantenerme encendida.

Y disminuyendo su llama, se apagó totalmente.

La segunda dijo:


-¡Yo me llamo Fe! Infelizmente soy superflua para las personas, porque ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido continuar quemándome.

Al terminar sus palabras, un viento se abatió sobre ella, y esta se apagó.

En voz baja y triste la tercera vela se manifestó:


¡Yo Soy el Amor! No tengo mas fuerzas que quemar. Las personas me dejan de lado porque solo consiguen manifestarme para ellas mismas; se olvidan hasta de aquéllos que están a su alrededor y también se apagó.

De repente entró una niña y vio las tres velas apagadas.

-¿Qué es esto? Ustedes deben estar encendidas y consumirse hasta el final.

Entonces la cuarta vela, habló:


-No tengas miedo, niña, en cuanto yo esté encendida, podemos encender las otras velas.

Entonces la niña tomó la vela de la Esperanza y encendió nuevamente las que estaban apagadas
.


¡Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de nosotros!

SENTENCIA DE DIVORCIO



Se presentan ante el juez una pareja con sus respectivos abogados, ya que están en trámites de divorcio. El abogado de la mujer reclama para ella el 50% de la venta de la casa, propiedad de los dos cónyuges, así como una pensión mensual de por vida de 500 dólares que, según enumera, será para cubrir los gastos de electricidad, agua, gas, teléfono y una pequeña lista de gastos mensuales de la mujer en el futuro.


El abogado del hombre protesta, alegando que su cliente no tiene ninguna obligación hacia su mujer, ya que los hijos son mayores de edad y están casados, y que ella bien puede buscar trabajo y mantenerse por si misma y que nunca contribuyó a la manutención de la casa, ni aportó ningún dinero para la compra de la misma.


El juez escucha ambas partes y se queda indeciso, por un momento, leyendo los documentos aportados. De pronto, se escucha a la mujer llorando y el juez le dice:


- ¿Qué le pasa señora?


- Señor Juez, yo creo que es cierto. Así que voy a aceptar la sentencia de divorcio sin ninguna obligación de parte de mi marido hacia mi persona. Después de todo, yo bien pudiera ser una mujer profesional e independiente.


El juez le pregunta:


- ¿Y por qué usted no se convirtió en una mujer profesional e independiente? ¿Hay alguna razón que se lo impidiera?


- Realmente, señor Juez, no había ninguna, fueron decisiones tomadas por mí voluntariamente.


- ¿Pudiera ser mas explícita y enumerarme las razones esas que alega?


- Bueno, cuando me casé, yo acababa de graduarme de secundaria. Mi intención había sido estudiar enfermería, pero no había dinero para pagar los gastos de dos personas estudiando, así que yo le dije a mi esposo que estudiara él y posteriormente estudiaría yo...


- Bien, ¿y qué pasó que cuando él se graduó de ingeniero, ¿por qué usted no estudió?


- Pues, verá, él me pidió que tuviéramos nuestro primer hijo, ya que llevábamos cinco años casados y aún no lo habíamos tenido.


- ¿Y qué pasó después?


- Nada, el niño nació; él no quería que el niño fuese cuidado por personas extrañas, y yo entendí que tenia razón, que con lo que él ganaba nos podíamos apañar ya que ganaba un muy buen sueldo. Así que decidí quedarme en casa cuidando a nuestro hijo.


- ¿Y qué sucedió luego, cuando el niño creció. ¿Por qué no fue a estudiar?


- Nada, que para entonces tenia dos hijos más.


- ¿Dos más?


- Sí, es que... verá, cuando tuvimos el primer hijo, mi esposo me dijo que debíamos tener un segundo para que el niño no se quedara sin hermanos, así que tuvimos el segundo tres años después, pero era otro varón...


- Y... ¿qué tenía eso que ver?


- No, no había ningún problema, éramos muy felices, pero mi esposo me dijo que para que la felicidad fuera completa, debíamos tratar de tener una niña.


- ¿Y...?


- Pues cuando el segundo hijo tenia ya 4 años, quedé embarazada de nuevo y tuve a la niña.


- ¿Y entonces por qué no estudió cuando ella creció?


- Porque no había quién llevara al mayor a su entreno de fútbol, ni los llevara a la escuela, pues el autobús los dejaba muy lejos de casa. Temiendo por su seguridad, mi esposo y yo decidimos que yo en persona les llevaría a la escuela y les recogería. Así que, dejaba al mayor en su colegio de secundaria, seguidamente dejaba al segundo en su escuela primaria y regresaba a casa a cuidar a la niña y a limpiar, cocinar y prepararlo todo para la tarde y la noche. Cuando les recogía, dejaba al mayor en su entreno de fútbol, salía con la niña para llevarla a sus clases de ballet y me llevaba al mediano a casa...


- Entonces, siguió usted posponiendo su educación...


- Sí, señor Juez, lo hice por propia voluntad.


- Y cuando sus tres hijos se fueron independizando, ¿por qué no regresó a la Universidad?


- Para entonces la madre de mi esposo había enviudado, enfermó y necesitaba de alguien que la cuidara, así que, hablamos del asunto y llegamos a la conclusión que no podíamos llevarla a ninguna residencia de ancianos, si no, que la traeríamos a vivir con nosotros, ya que los hijos estaban fuera.


- ¿Y cuánto duró esta etapa?


- Bueno, unos seis años. Ella tenía Alzheimer y como la cuidábamos tan bien, su decadencia no fue rápida, se alargó bastante. De hecho, murió de un ataque al corazón, después de que llegamos de un paseo que todas las mañanas dábamos por el barrio. Sabe, a ella le encantaba darle de comer a las palomas en el parque.


- Y mientras tanto, quiero decir, durante todos esos años, ¿había alguien que le ayudara?


- ¿Ayudarme? ¿A qué...?


- Pues a limpiar la casa, a cocinar...; quiero decir, con las labores normales de un hogar.


- No, como he dicho, mi esposo ganaba un buen sueldo, pero figúrese, eran tres hijos que criar, educar... pero el coste de la vida cada vez subía más, y yo trataba de ahorrar, pero...


- ¿Y cómo ahorraba?


- Pues, en lugar de llevar la ropa a la lavandería, la lavaba yo misma en casa, planchaba la ropa de mi esposo y la de los hijos, arreglaba el jardín; esto era lo que me costaba más esfuerzo, pues tengo problemas de columna, pero siempre una hace un pequeño esfuerzo, y le aseguro que nuestro jardín no tenía nada que envidiarle al de nadie en nuestra calle.


- ¿Y quién cocinaba? ¿también usted?


- Por supuesto, mi esposo odiaba la comida de los restaurantes, como él tenía que almorzar fuera con sus clientes tantas veces, decía que no había nada mejor que la comida que yo le preparaba.


- Y por supuesto, usted no iba a esas comidas...


- ¿A qué comidas?


- A las de su esposo con sus clientes.


- No, no tenía tiempo ni nunca fui invitada. Precisamente, fue en una de esas comidas que conoció a Sofía.


- ¿Sofía? ¿Quién es Sofía?


- Su novia, la joven con quien se va a casar cuando terminemos con este divorcio.


- ¿Y cómo sabe usted que se va a casar con ella?


- Porque me encontré con ellos en casa de unos amigos comunes el día que estaban dando la noticia de su compromiso.


El juez se quedó mirando a la mujer y al ex esposo. Se levantó, cogió las carpetas con todos los papeles y se retiró. Todos se quedaron mirándose unos a otros, alguno encogió los hombros y se sentaron a esperar que regresara. Al poco rato el juez regresó. Se sentó y se ajustó las gafas. Entonces, cerró las carpetas, los puso a un lado y dijo:


- Señora, he revisado cuidadosamente estas demandas. Y he llegado a las siguientes conclusiones:


- Primero: El divorcio se le adjudica con fecha efectiva a partir de hoy.


- Segundo: Su esposo NO tiene que pasarle ninguna pensión.


Al oír estas dos decisiones, el abogado del marido y su cliente se miraron con visible regocijo. Pero el juez prosiguió...


- Tercero: Usted se queda dueña absoluta de la casa, el Mercedes Benz propiedad de su ex-esposo, las cuentas corrientes y de ahorros, las cuales se pondrán a su nombre inmediatamente y de las cuales él no puede tocar un centavo o lo tendrá que devolver con intereses; así como la declaro beneficiaria absoluta de sus seguros de vida, de sus planes de pensiones, así como es obligación de su esposo seguir pagando por su seguro médico hasta que usted fallezca.


- Mi decisión se basa sumando los sueldos como gobernanta, cocinera, chofer, enfermera, servicios de lavandería y de jardinería, etc., que usted prestó a su esposo, hijos y suegra. Esta decisión será apenas una retribución parcial de salarios retenidos por los veintiséis años de servicios ininterrumpidos que ha prestado. Como hay que ser objetivos, sabemos que su esposo no podría cumplir con esta deuda, de ahí que pague lo que, si bien no es suficiente, será relativamente justo. En adición, él pagará por sus gastos de matrícula, transporte, libros y material si decide regresar a la universidad a estudiar la carrera que usted escoja.


(Caso de la vida real. Enero /2003) Corte de la familia Sidney, Australia.




Maestro: La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces.